top of page

Recolectando logros

  • 5 jun 2024
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 4 ago 2025

Qué agradable se siente cuando hacemos las cosas correctamente y el resultado es exitoso; el pecho se nos llena de orgullo y la cara se ilumina con una alegría genuina. Te comparto esta reflexión porque, sin duda, una parte fundamental de nuestro ánimo se alimenta de la cantidad de logros que acumulamos a lo largo de nuestra vida. Esos pequeños y grandes triunfos son los que, silenciosamente, construyen la percepción que tenemos de nosotros mismos.


Logros

Cada mañana despertamos con el propósito —a veces claro, otras veces difuso— de conquistar algún objetivo. Tal vez no siempre somos conscientes de ello, pero si te detienes a observar, descubrirás que gran parte de nuestras acciones cotidianas están impulsadas por ese anhelo constante de avanzar, de lograr, de mejorar.


El pensamiento positivo, en este sentido, actúa como un motor silencioso. Nos mantiene enfocados en la idea de que el próximo minuto puede ser mejor que el anterior. Para algunos, esta actitud podría parecer un autoengaño, una especie de placebo emocional que alivia momentáneamente las frustraciones. Pero para otros, el pensamiento positivo es la batería que recarga la voluntad, el impulso vital que activa la siguiente acción.


Motivación

Independientemente de cómo cada persona interprete su efecto, lo cierto es que el pensamiento positivo tiene una cualidad indiscutible: nos mantiene en movimiento. Nos conecta con la posibilidad de cambio, con la esperanza de que las cosas pueden transformarse.


Aunque hay quienes consideran irrelevante lo que se piensa o se siente al momento de enfrentar las tareas diarias, la realidad nos muestra una y otra vez que los logros más significativos suelen estar acompañados de un estado anímico fortalecido por pensamientos positivos. No se trata de magia, sino de una relación directa entre actitud y acción.


Ahora bien, llevemos esta reflexión a tu propia experiencia. Retrocede en el tiempo y piensa en aquellas metas que has alcanzado con tu propio esfuerzo. Trata de recordar qué fue lo que te impulsó a actuar, cuál fue la chispa que encendió tu motivación. Pero no te detengas solo en el motivo: revive también la sensación de entusiasmo, de energía, de empuje que te acompañó en ese proceso.


Recordar

Mientras hacías todo eso, ¿Qué pensamientos inundaban tu mente? ¿Acaso la mayoría eran negativos? Seguramente no. O al menos, no eran ellos quienes lideraban tu camino.

Lidiar con los pensamientos negativos es como intentar combatir la delincuencia con solo más violencia; al enfrentarlos directamente, muchas veces terminamos dándoles más poder, más espacio, más difusión. Cuanto más luchamos contra ellos, más energía les entregamos, permitiéndoles crecer y convertirse en obstáculos reales en nuestro proyecto de vida.


Entonces, considerando lo anterior, ¿Qué te parece si ponemos a un lado esa guerra infructuosa y empezamos a invertir tiempo y energía en fortalecer lo que sí nos ayuda?


¿Y si comenzamos a usar nuestras propias palabras para construir una visión más positiva de la vida?


Aquí te propongo una actividad sencilla pero poderosa: necesitas un frasco con tapa, lápiz y papel, y la disposición de regalarte unos minutos al día para redescubrirte. La idea es que, cada día, anotes en pequeños trozos de papel cualquier logro que hayas alcanzado y lo deposites en ese frasco. Así de simple.



Ejercicio de autoestima

Ahora, toma lápiz y papel, respira profundo y decide dedicarte tiempo para descubrir cosas nuevas. La idea principal es que anotes, diariamente, tus logros en pequeños trozos de papel y los deposites en el frasco destinado para esta tarea.


Es así de sencillo !!!,


Si completas una tarea complicada o logras un objetivo planteado, ¡escríbelo y agrégalo en este frasco, frasco que será tu recolector de logros!  


Por ejemplo, escribe si iniciaste una nueva amistad, si rompiste tu record en abdominales, escribe también si el plato que preparaste te quedo delicioso o si hoy hiciste que alguien más sonriera!  ¿Has aprendido a conducir después de tantos años con miedo al volante?


Escribir las cosas buenas del dia

Cada vez que completes una tarea complicada o consigas un objetivo, por pequeño que parezca, escríbelo y añádelo a tu “frasco recolector de logros”. No subestimes nada: si hoy iniciaste una nueva amistad, si lograste hacer más abdominales que ayer, si el plato que cocinaste te quedó delicioso o si conseguiste hacer sonreír a alguien, anótalo.


¿Aprendiste a conducir después de años de temer al volante? Eso también merece estar en tu recolector.


Cada uno de esos papeles será un recordatorio tangible de tu capacidad para avanzar. Y cuando necesites un poco de aliento, solo tendrás que abrir el frasco, sacar uno de esos logros y leerlo. Te sorprenderá cómo un simple papel puede devolver la confianza y recordarte lo lejos que has llegado.


Tu historia está escrita en cada uno de esos logros. Y es momento de que empieces a coleccionarlos.

Sigue tu sendero

© 2018 por Sigue tu sendero.
Desarrollado y asegurado por Wix

Contacto

Gracias por contactar conmigo!

bottom of page