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Una por vez

  • 10 ene 2025
  • 3 min de lectura

Actualizado: 4 ago 2025

Me gustaría que, desde este momento, guardes en tu mente una premisa sencilla pero contundente: para ser productivo de verdad solo necesitas hacer dos cosas correctamente.


La primera… elegir una sola cosa para hacer.


Y la segunda… concentrarte plenamente al hacerla. Así de simple, así de potente.


Concentración

No importa cuántos métodos de productividad hayas escuchado o cuántas listas de tareas tengas pendientes; si no dominas estas dos acciones, siempre estarás corriendo detrás del reloj sin lograr un impacto real en tu trabajo.

Ahora bien, enfocarse en una sola tarea a la vez —lo que comúnmente se conoce como monotarea— trae consigo beneficios que muchas veces subestimamos:

  • Reduce al máximo la posibilidad de cometer errores, ya que tu mente no está dividida en múltiples frentes.

  • Aumenta de forma significativa tu producción y rendimiento, permitiéndote hacer más en menos tiempo.

  • Disminuye de manera notoria los niveles de estrés y ansiedad, al eliminar la sensación de estar “apagando fuegos” constantemente.

  • Potencia tu creatividad y concentración, permitiendo que experimentes la tarea de forma distinta, con mayor entusiasmo y, sobre todo, con un sentido de pertenencia hacia lo que estás creando.

Contrario a lo que muchos piensan, hacer monotarea no es un limitante cognitivo. Al contrario, es una habilidad que, como cualquier otra capacidad mental, puede y debe entrenarse. No solo preservarás facultades como la memoria o el razonamiento, sino que las fortalecerás. Es, literalmente, un gimnasio mental.

El objetivo de este enfoque es claro: lograr trabajos de mayor calidad, optimizar el uso de tu tiempo y —quizá lo más importante— redescubrir el placer de disfrutar cada jornada de manera plena y consciente.  Porque sí, hacer una sola cosa a la vez no es solo un método productivo; es un ejercicio de conexión con tu presente. Y en esa conexión está la llave para disfrutar, realmente, de cada tarea, por rutinaria que parezca.

“Una por vez” podría ser el ejercicio más sencillo en apariencia, pero créeme, será uno de los más significativos en tu camino hacia una vida más productiva y menos abrumada. No te llevará a perder habilidades, te llevará a desarrollar una maestría sobre ti mismo que muy pocos tienen.

Dicho esto, ha llegado el momento de empezar a poner manos a la obra.


Tiempo de trabajo

Tu primera misión será desarrollar la conciencia plena sobre el grado de enfoque que aplicas en tus tareas cotidianas. No se trata solo de trabajar; se trata de trabajar con intención, enfocándote en una actividad concreta sin desviarte a otra, al menos hasta que el tiempo destinado para ella haya concluido.


Para facilitar este proceso, necesitarás un aliado: un reloj. Así es, ese pequeño aparato será tu compañero de batallas en este entrenamiento hacia el enfoque real.


El primer paso de la tarea es sencillo: estima el tiempo necesario para la actividad que deseas realizar. No se trata de adivinar, sino de proyectar de manera razonable cuánto tiempo consideras que te tomará completar esa acción. Este cálculo inicial es importante, ya que afina tu capacidad de organización y te ayuda a entender mejor tu ritmo de trabajo.

Una vez definido el tiempo, inicia la tarea y concéntrate en llevarla a cabo hasta que el reloj marque el final. No te permitas distracciones. No importa si la mente intenta llevarte a otras ideas; tu única obligación en esos minutos es permanecer presente en la tarea.


Si al finalizar el tiempo no logras concluir la actividad, tienes dos opciones: puedes añadir un bloque adicional de tiempo para continuarla, o dejarla en pausa y retomarla en otro momento del día o la semana. Lo importante aquí no es la prisa, sino la conciencia y la constancia.


Por otro lado, si logras completar la tarea dentro del tiempo previsto, habrás dado un paso enorme hacia el desarrollo de tu enfoque. En ese caso, simplemente repite el proceso con la siguiente actividad del día. De esta manera, poco a poco, estarás aplicando esta metodología en la mayoría de tus tareas cotidianas, creando un hábito sostenible y natural.


Para facilitar tu seguimiento y evaluar tu progreso, te recomiendo utilizar la siguiente tabla. Allí podrás registrar la tarea, el tiempo asignado y si lograste o no cumplir con el objetivo. Esta visualización te ayudará a medir tu capacidad de enfoque de manera tangible.


Recuerda que tu logro es el resultado de ponerte en acción.!!!!


Tarea o actividad realizada

Tiempo establecido (Mins.)

Logrado

No logrado

Los presupuestos pendientes para los clientes.

55 Mins

X

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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