top of page

De la Tierra al Espacio: Una Reflexión sobre la Humanidad

  • 22 may 2024
  • 2 Min. de lectura

Hoy, un día cualquiera, me consigo arrastrando los pies, con la mirada perdida al suelo y la cabeza fuera de este mundo.





Esto, me suele suceder con frecuencia, pero disfruto con mucha emoción lo que traigo al volver a mi realidad.


Al bajar mi vista al suelo, me fijo en las hendiduras que hay en el camino, me fijo en las creadas por el hombre, y aquellas creadas por el tiempo, esto, me afirma que la vida es un sin parar para todo lo que en ella este.  



A medida que avanzo me abstraigo cada vez más hasta el punto de quedar con mis reacciones biológicas primarias para vivir, eso, mientras me permito emocionarme por lo que viene.


Imagino por un momento estar alejándome de ese camino, percibo como me elevo muy rápidamente entre todo lo que me rodea, notándome con facilidad por encima de las cabezas y hombros de las personas en el lugar, enseguida, me noto sobre los techos de casas y edificios, y rápidamente sobrepaso algunas nubes de lluvia.


El ascenso se incrementa hasta darme cuenta que estoy en una de estas naves o estaciones espaciales que orbitan este planeta.  Allí, el silencio del vacío se ve interrumpido por sonidos típicos de ese tipo de vehículos – como las naves de la televisión --, el clic de los botones, el ring de alguna alerta, o el soplido de alguna salida de aire cercana.  La posibilidad de moverse a través de la nave es total, no existe arriba o abajo, no hay techo sobre la cabeza o suelo bajos los pies, esta situación me permite ir de ventanilla en ventanilla para no perder ni un segundo el paisaje planetario.


Mi interés por detallar el paisaje aumenta cada vez más, simplemente por las ideas que llegan a mi mente de saber y descubrir cómo lucen, desde esa altitud, algunos de los lugares que me importan.


Me asomo sin descanso por cada ventanilla, mientras que por mi retina pasa el inmenso azul que caracteriza este maravilloso planeta.



De repente, viene a mi mente la idea de lo pequeña que es cada persona allí abajo, y me percato de lo insignificante que puede ser la raza humana frente a la inmensidad del universo.


Ese cruce de pensamientos me lleva enseguida a percatarme de las incontables personas que a diario piensan y piensan en las soluciones necesarias para sus situaciones de vida, personas en las que germinan infinidades de preguntas sin la obtención de algunas posibles respuestas.


A la velocidad de un parpadeo entiendo que entre esos colores planetarios tan increíbles hay personas que tienen problemas o situaciones con características diferentes, pero con similares soluciones.



Tal asunto hace que mi cuerpo se aleje de la ventanilla inundado por aquella conclusión, …  y preocupado por tal cuestión, pienso!! …


 … un sinnúmero de personas necesita de otras que respondan a sus muchas situaciones de vida.



Sigue tu sendero

© 2018 por Sigue tu sendero.
Desarrollado y asegurado por Wix

Contacto

Gracias por contactar conmigo!

bottom of page