Gratitud cada día.
- 12 ene 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 4 ago 2025
… a ponerse en acción, pero antes, me gustaría compartirte un dato curioso que, probablemente, cambiará tu percepción actual sobre lo que significa “hacer tareas”.

Desde muy jóvenes, nos familiarizamos con la palabra tarea. La asociamos rápidamente con actividades escolares o, más adelante, con asuntos laborales. Sin embargo, el concepto de tarea no se limita a esos ámbitos. A lo largo del día, cumplimos múltiples tareas sin darnos cuenta: desde organizar nuestra agenda hasta preparar una comida o resolver un pendiente personal. Cada una de ellas nos acerca a distintos propósitos, grandes o pequeños.
Lo interesante es que la palabra tarea tiene su origen en el árabe. Los árabes utilizaban el término “tahira” para referirse a trabajos que debían realizarse en un tiempo breve, derivado a su vez de la raíz “Trh”, que significa “asignar”. Esto nos deja una enseñanza poderosa: realizar pequeñas tareas, correctamente asignadas, es la manera en la que avanzamos hacia objetivos significativos.

Pongamos un ejemplo práctico. Supón que te has propuesto comprar una casa. De entrada, parece un objetivo enorme, tal vez hasta abrumador. Sin embargo, si lo desglosas en pequeñas tareas, se vuelve manejable:
Decidir la casa que deseas comprar.
Investigar precios, formas de pago y documentación necesaria.
Asistir al trabajo y cumplir con tus actividades cotidianas.
Organizar y apartar el dinero que vas ganando.
Reunir todos los documentos solicitados.
Firmar el contrato de compra.
Iniciar los pagos correspondientes.
Preparar y realizar la mudanza a tu nueva casa.
Como ves, cada paso es una tarea en sí misma. Pequeñas acciones que, acumuladas, te llevan a conquistar un objetivo trascendental: ¡comprarte una casa! Esto demuestra que los grandes logros no son producto de un único salto, sino del resultado de múltiples tareas pequeñas, alineadas y constantes.
Ahora que tienes esta perspectiva, te invito a que realices la siguiente tarea, sencilla pero transformadora.

Una excelente manera de iniciar un proceso de cambio personal es reconociendo lo que ya has logrado y, sobre todo, agradeciéndote a ti mismo por el tiempo, esfuerzo y dedicación que has invertido para llegar hasta aquí. El acto de escribir pensamientos y recuerdos agradables genera nuevas sensaciones de bienestar, porque nos hace conscientes de que hemos “pagado una deuda” interna, entregando algo de gran valor a nosotros mismos.
Diversas teorías coinciden en que practicar la gratitud de manera consciente —ya sea hacia personas, situaciones o hacia uno mismo— tiene el poder de suavizar las tensiones y molestias del día a día, brindando un mayor sentimiento de plenitud. Es un hábito sencillo que, sin embargo, posee un impacto profundo.
Por ello, te propongo la siguiente dinámica: durante 31 días, escribe oraciones de gratitud, dirigidas a quien tú desees (puede ser a ti mismo, a otra persona, a la vida, al universo). El objetivo es que cada día dediques un momento a reconocer algo positivo de tu jornada.
Recuerda: eres tú quien decide qué escribir y cómo expresarlo. No es una obligación; es un espacio de libertad emocional, donde solo tú defines el contenido y el tono.
Te dejo la siguiente tabla para que registres, día a día, tus pensamientos de gratitud. No importa si son frases largas o cortas, lo único importante es que salgan desde tu propia vivencia.
Día 1 | Hoy es mi primer día y me agradezco lo positivo que me dejará esta tarea |
Día 2 |
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Día 3 |
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Día 4 |
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Día 5 |
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Día 6 |
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Día 7 |
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Día 8 |
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Día 9 |
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Día 10 |
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Día 11 |
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Día 12 |
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Día 13 |
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Día 14 |
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Día 15 |
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Día 16 |
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Día 17 |
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Día 18 |
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Día 19 |
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Día 20 |
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Día 21 |
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Día 22 |
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Día 23 |
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Día 24 |
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Día 25 |
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Día 26 |
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Día 27 |
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Día 28 |
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Día 29 |
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Día 30 |
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Día 31 |
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Muy bien. Lo que acabas de iniciar, más allá de ser un ejercicio de escritura, es un proceso de reencuadre mental. Estoy seguro de que al finalizar, tendrás una visión diferente de muchas situaciones cotidianas. Es ahí donde empieza el verdadero cambio.
[1] Según RAE: Aliciente: Del lat. alliciens, -entis, part. pres. act. de allicĕre 'atraer, cautivar'.
1. Atractivo o incentivo.
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